Lapatilla agosto 14 2026, 5:19 amPosteado en: Actualidad, Internacionales, NacionalesCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Familiares hacen fila afuera de la sede de Medicina Legal de Palmira en Valle del Cauca, Colombia, el 12 de agosto del 2026.Jair F. Coll Frente a la morgue de Palmira hay dos camiones de refrigeración estacionados. Sobre los andenes, un centenar de personas espera a la intemperie, conteniendo el llanto, a que les entreguen los cuerpos de sus familiares muertos en el terremoto del 10 de agosto que golpeó a Cali, la tercera ciudad de Colombia. La morgue de esa ciudad colapsó en medio del terremoto, y todos los cuerpos de las víctimas han sido trasladados a ese municipio vecino. Es miércoles en la noche y ningún funcionario de Medicina Legal da razón de los cuerpos. Hacia las seis de la tarde, un hombre de la Fiscalía sale con sequedad a pedir que hagan una fila para registrar el nombre de la persona que vienen a reclamar. Una hora después, dicen que no pueden entregarlos todos. Hay familias que llevan casi cuatro días esperando para empezar a llorar a sus muertos. Por Valentina Parada Lugo / elpais.com Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos Una de las mujeres que hace la fila es Katherine Reyes. Lleva en su celular una foto de su hermana Laura Johana Reyes, de 28 años, una de las víctimas fatales de la emergencia que ha enlutado a Colombia y que ya suma 265 personas fallecidas. Katherine llegó desde Chiquinquirá, en Boyacá, desde el mismo lunes. Tiene al lado de su silla dos maletas con la ropa que alcanzó a empacar en medio de la an
Fuente: La Patilla — Ver nota original